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Y dicen que se fue…

Vivir en el norte lo lleva a uno a contradicciones constantes, porque uno siente y el razonamiento dice otra cosa, donde separar los hechos, para analizarlo profundamente, deja a estos sin contexto total, como si una persona fuera varias, es decir separar todo en razonamiento lineal, con esa “objetividad” que suicida lo subjetivo, como si el hombre que ama, no es igual al que trabaja, como si el amante estaría divorciado de ser padre.

Las contradicciones de vivir nos llevan a ser seres contradictorios, por lo tanto, profundamente humanos, somos partes y somos todo y fragmentarnos para ser más ecuánimes nos conllevaría a ser un poco oportunistas, porque reflejaríamos la empatía con el interlocutor de turno.

A donde voy con todo esto, simple, fue recordando un artículo que escribí para el diario Land og Folk de Dinamarca, allá en el año 86 sobre el famoso gol con la mano de Maradona y una frase concreta de dicho artículo: “es la primera vez en 500 años, que dios está de nuestro lado”. Hubo comentarios muy diversos sobre la misma, para algunos fue: el típico latino (sic), otros se atrevieron a comentar lo interesante de la frase, sin más comentarios (¿?), pero para la gran mayoría fueron palabras muy desafortunadas, porque lo sucedido era totalmente opuesto al fair play, chocolate por la noticia; por lo que fui obligado a dar fundamentos diversos y en sucesivas notas tuve que dar “explicaciones ante el público”.

Debo subrayar un par de cosas, para ponernos en contexto.

Cuando llegué a Dinamarca a fines de los 70, había un solo canal de televisión, este canal, solo los días sábados, transmitía un partido de fútbol y siempre fue de la liga inglesa, es decir ese público creció viendo ese fútbol, todo el resto se conocía por comentarios radiales o artículos periódicos. Tal vez por esa historia, ese gol, se tomó como una ofensa a “la honestidad” del fútbol.

Recuerdo que todos mis comentarios fueron muy racionales, pero indignados y con, porque no decirlo, con bastante rabia, porque siempre se tiende a idealizar un juego, como si este no fuera un reflejo cabal de la vida y si algo aprendí de los salesianos fue una sentencia: “si quieres conocer a una persona, mírala cuando juega al fútbol, ahí se expresa tal como es” y yo les agregaba, miren como las otras personas juegan contra él. En el partido del debut de la selección argentina en el mundial del 86 contra Corea del Sur, a Maradona le hicieron 11 faltas muy duras y solo dos jugadores coreanos fueron amonestados, ahí nadie habló del fair play.

Maradona jugaba con trampas, porque los otros jugaban con saña ante la impotencia de no poder pararlo, similar a la vida, sobrevivir es el primer reflejo de nuestro instinto animal ¿o me equivoco?

La Conquista.

América fue conquistada con la cruz y con la espada, se asesinaron millones de seres humanos en nombre de un dios misericordioso y un rey absoluto (las contradicciones se las dejo a los lectores). Recién en 1537 el Papa Pablo III en la bula Sublime Deus fueron reconocidos como seres pensantes y con derechos, es decir tenían alma, por lo cual, ante la falta de mano de obra, se decidió importar esclavos de áfricas, los cuales eran negros y por supuesto que estos no entraban en la categoría de seres humanos, sino una raza inferior, que ni alma tenían y lo del dios misericordioso lo dejamos a una discusión de FE.

Por supuesto una cosa fue la bula y otra la realidad, los indios tenían alma, pero tenían que trabajar como negros bajo el reinado del rey absoluto.

Recién en el siglo XIX América se independiza de España, pero los indios y los negros siguieron viviendo la vida de siempre, aunque muchos de ellos pelearon y murieron en esas guerras de la independencia.

Ya sin rey absoluto y con un dios misericordioso que se acordaba de unos pocos, los pueblos siguieron delante de la forma más decorosa posible ante la humillación permanente de ser sometidos simplemente por ser pobres.

Correlación de fuerza.

La américa al sur del río grande tiene riquezas inconmensurables, con los más diversos climas, con bellezas naturales que hacen conmover hasta al más indiferente y sin embargo la pobreza, la marginación es lo que más abunda, nacer pobre es casi la determinación de no tener futuro, donde sobrevivir es el desafío cotidiano, cada sobrevivencia es como hacerle un pito catalán a la muerte.

La diferencia económica abismal entre el norte y el sur y son pocos los ámbitos donde se puede dar una igualdad plena, una de ello es en un campo de fútbol, donde somos once contra once y la creatividad, la habilidad y la picardía nos permite concebir triunfos impensados en otros rubros, como la soberanía y mejor no hablemos del “libre comercio”, donde siempre se nos encasilla a ser “productores de materias primas” y hasta ahí.

En el norte siempre nos echan en cara que ellos han luchado y trabajado para tener lo que tienen, eso parecería ser que en el sur nunca se ha hecho nada para estar mejor y eso es faltarle el respeto a la verdad; en el sur siempre se ha luchado y se sigue luchando por un mundo más humano, no es casual que los cementerios, los mares y la selva estén repletos de cadáveres de aquellos que intentaron hacer un poquito más justa la vida, tampoco no es casual los miles exiliados políticos que esta parte del mundo ha producido, al igual de los millones de emigrados en busca de la dignidad de lo cotidiano, tal vez nuestro mayor pecado fue/es intentar ser un poco felices y en ese intento hemos recogido más penurias que triunfos.

Todo esto fueron mis argumentos durante varias notas de la mano de dios, de ese dios que siempre nos dio la espalda y por unos segundos nos prestó su mano, tal vez por descuido o por vergüenza de no haber sido nada misericordioso durante más de 500 años y con esa mano alcanzamos a tocar la pelota, que fue como tocar el cielo. Durante unos segundos nos sentimos dignos y hasta verdaderos hijos de dios.

Dicen que se fue, que ya no está entre nosotros, que no resucitó al tercer día, pero solamente creen en eso los que no aceptan “la trampa” en un partido de fútbol, esos mismo que todos los días nos hacen trampas para continuar siendo los condenados de la tierra.

Ese gol no transformó para nada el diario vivir, pero fuimos felices, por segundos tal vez, pero felices y como si fuera poco vinieron más alegrías en ese campeonato, llegando al éxtasis cuando se conquistó la copa del mundo; después volvimos a nuestras rutinas, a los trabajo mal pagos, a los barrios sin cloacas y agua potable, al viajar como ganado, a ser discriminados por ser portadores de cara, es decir cara de pobres y se siguió peleando por una vida más justa, de eso nadie se olvidó. La gran diferencia fue/es esa felicidad de segundos nos dio, nos da ánimo en la búsqueda de ese horizonte negado por más de 500 años por esos reyes todo poderosos y ese dios misericordioso.

Dicen que se fue y recuerdo al gordo Troilo cuando recitataba Nocturno a mi barrio:

Alguien dijo una vez
Que yo me fui de mi barrio,
Cuando? …pero cuando?
Si siempre estoy llegando!

Y estoy seguro que, Diego siempre va a estar llegando…y nosotros lo estaremos esperando

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